A mediados de septiembre y hasta el mes de noviembre se despierta repentinamente la líbido de los venados y se inicia un periodo de celo en el que los berridos incesantes de estos animales rompen el silencio y la paz del bosque hasta llegar al enfrentamiento físico con el rival haciendo chocar sus cornamentas provocando un sonido singularmente característico. La lucha por conseguir una hembra les lleva a desafiarse constantemente, la tensión se deja escuchar en cada bramido y el reclamo es ensordecedor. Tras los combates, los carroñeros se aprovechan, como siempre, de los mas débiles que salen peor parados y no han podido o no les han dejado demostrar su valentía en la pelea.Ahora, hagamos un ejercicio de imaginación y cambiemos a los venados por ciertos políticos, a las hembras por el sillón de poder y a los carroñeros por los palmeros lameculos expectantes que se conforman con las sobras para poder llevarse algo a la boca y, ¿qué obtenemos? Pues…un partido político al que se le acercan congresos, listas electorales y elecciones. Si es que todo está en la naturaleza. Es la berrea política.

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